¿Hibernando o innovando? Gobiernos para nuevos ciudadanos

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Pablo Pascale

Si comenzamos esta nota mencionando los términos “laboratorio” e “innovación” posiblemente vayamos a hablar de ciencia, de batas blancas, avances en la física de los neutrones, o algo similar. Pero no es el caso. Hablaremos de ciudadanos en jeans y zapatillas transformando la sociedad, transfiriendo conocimientos, colaborando unos con otros (y con gobiernos) para generar soluciones novedosas que contribuyan al desarrollo social, económico y cultural de sus comunidades/ciudades/países. Vamos, entonces, a hablar de Laboratorios Ciudadanos.

Sucede que, un proceso similar al experimentado en el mundo de la empresa durante la última década, está ahora sucediendo con los gobiernos. Esto, puede dar lugar a confusiones, por lo que aclaremos a qué nos referimos.

“Gobernanza abierta” y nuevos ciudadanos

Tradicionalmente, la empresa ha trabajado la innovación como un proceso interno, recurriendo a su propio conocimiento, tecnología y personal para investigar, desarrollar y llegar al mercado con el producto creado. Esto es lo que se conoce como el paradigma de la innovación cerrada.

Sin embargo, este tipo de innovación fue quedando obsoleta. El conocimiento estaba afuera, circulando, lo tenían otros. De esta forma, los procesos de innovación comenzaron a abrirse, a integrar los conocimientos de actores externos a las organizaciones. La innovación debió innovarse, y al abrirse, mejoró.

Un proceso de evolución similar está sucediendo en el ejercicio de gobierno. Anteriormente, los gobiernos recurrían a sus propios recursos (personal, conocimientos, medios) para desarrollar sus políticas. Políticas programadas desde escritorios o despachos, sin integrar a la ciudadanía en las propuestas, diseño, ejecución o evaluación de las políticas públicas. Esto, que ha quedado tan obsoleto como la innovación cerrada, ha contribuido a generar la percepción, en una ciudadanía cada vez más interconectada, del distanciamiento de las instituciones.

Ahora, estamos asistiendo a una demanda cada vez más evidente de la necesidad de una “gobernanza abierta”, donde los policy makers recurran en modo sistemático al conocimiento y recursos externos a las administraciones públicas. O, mejor dicho, gobiernos que abran sus procesos de toma de decisiones públicas a los ciudadanos, y pongan en práctica la participación ciudadana.

Los ciudadanos de hoy, somos bastante diferentes a los ciudadanos de hace 10 años. El nuevo ciudadano es un agente de cambio que observa críticamente e identifica oportunidades en los problemas de su comunidad, que genera iniciativas o proyectos que permiten ser motor de transformación social. Los ciudadanos actuales han aprendido a innovar (innovación ciudadana), solos o en estructuras en red, pero casi inevitablemente acompañados por las tecnologías digitales, que aumentan su capacidad de auto-organización mediante prácticas colaborativas, trabajo en red, y transferencia de conocimientos.

Los gobiernos de hoy gobiernan a nuevos ciudadanos, pero en ciertas ocasiones, con estructuras institucionales (como efecto de estructuras mentales) que no se acompasan con el requerimiento de los tiempos actuales y futuros, de procesos abiertos, trabajo en red y cultura digital. El nuevo paradigma de “gobernanza abierta” requiere de nuevos modelos institucionales, cuya clave está en la generación de espacios para la participación ciudadana, como un elemento vertebrador de la gobernanza.

Y, así, llegamos… uno de estos nuevos modelos institucionales son los Laboratorios Ciudadanos

Laboratorios Ciudadanos: espacios para la innovación ciudadana

Los laboratorios ciudadanos son, actualmente, uno de los modelos más interesantes donde se conjugan: participación ciudadana, innovación, cultura de red y, siendo optimistas, gobernanza abierta. Son espacios donde los ciudadanos ponen en práctica la innovación abierta (innovación ciudadana), y personas con distintos conocimientos y diferentes grados de especialización se reúnen para desarrollar proyectos juntos en forma colaborativa, buscando impactar positivamente en sus comunidades, transformando la realidad social.

Si bien los proyectos pueden tener un énfasis tecnológico, cultural, o social, los laboratorios ciudadanos procuran no tener una orientación disciplinar determinada, sino justamente lo contrario. Buscan reunir a personas con distintos saberes para trabajar conjuntamente, donde el aprendizaje forma parte del proceso de innovación.

Existen ejemplos en diferentes regiones, y con distintas características. Entre los más destacados están el MIT Media Lab, con énfasis en soluciones tecnológicas para la mejora de la experiencia humana; el MindLab que involucra a ciudadanos y empresas en el desarrollo de nuevas soluciones para el sector público; y el MedialabPrado, que se caracteriza por la producción, investigación y difusión de proyectos culturales explorando las formas de experimentación y aprendizaje colaborativo que han surgido de las redes digitales.

Desde Ciudadanía 2.0 hemos articulado, en conjunto con nuestros socios, el proceso de Innovación Ciudadana, y entregamos recientemente en la Cumbre de Panamá a las Jefas y Jefes de Estado una carta para impulsarla. Entre las principales propuestas está la de la creación de laboratorios ciudadanos que tengan como objetivo final que los ciudadanos innoven para mejorar su comunidad y participen en la toma de decisiones públicas. Varios países se están sumando y programando la creación de nuevos laboratorios para la innovación ciudadana, y en este 2014 nos ponemos a trabajar juntos en ello.

Fuente: ciudadania20.org

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