Innovación social en una economía cambiante

Pablo Pascale

Por más de 100 años, la innovación tecnológica ha sido el centro de nuestra atención. En cambio, recientemente en los últimos años se está observando el valor de la innovación social. Y esto sucede por profundos cambios que se están generando en nuestras sociedades. Los poderes económicos y culturales se están desplazando de norte a sur, de empresa a consumidor, y de los gobiernos a los ciudadanos.

La innovación es una idea nueva que funciona. La innovación social es una idea nueva que funciona para satisfacer una necesidad social. Tradicionalmente, se la diferencia de la innovación en negocios, porque ésta última está motivada por la maximización del beneficio. Así, un emprendedor social es, en esencia, alguien que desarrolla una respuesta innovadora a un problema social (por ejemplo, un modelo de negocio para ayudar a luchar contra la pobreza).

La frontera entre innovación social e innovación de negocios puede parecer muy delimitada, pero lo cierto es que en los últimos 10 años, la diferenciación entre satisfacer necesidades sociales y maximizar beneficios, se ha ido diluyendo con el surgimiento de nuevos emprendimientos sociales.

La economía se ha visto revitalizada por intercambios sin fines de lucro, impulsados por el desarrollo de códigos abiertos y servicios gratuitos. Facebook, y otras redes sociales, han demostrado que la economía puede beneficiarse de la interacción social. Lo que estaba diferenciando hasta ahora los emprendimientos sociales de los negocios era principalmente el fin o producto. Pero, como se pregunta un reciente artículo del ParisTech Review ¿Qué pasa con esta diferenciación si la creación de lazos sociales pasa a convertirse en el núcleo de nuevas actividades económicas? La respuesta es que las nuevas formas de empresariado social que están surgiendo necesitan ser examinadas en detenimiento porque podrían prefigurar algunos aspectos de la economía del mañana.

La crisis económica y financiera que se desató hace ya casi cinco años en las economías desarrolladas, ha generado un desplazamiento del crecimiento a los márgenes de la economía. Ahora el crecimiento económico mundial está siendo posible por el desarrollo de economías emergentes tales como China, Brasil, México, India, Sudáfrica o Nigeria, que ven incrementadas sus clases medias. Dentro de 20 años, los mil millones de ciudadanos de clase media de las economías desarrolladas, se verán superados por los tres mil millones en las economías emergentes, según estudio de OCDE. Las clases medias de estos países serán una nueva fuerza en el escenario internacional, lo cual también significa que la innovación social, económica y cultural se desplazará hacia ellas.

Veamos un ejemplo de esto, traído desde la innovación frugal. El principio que la rige es el de M4L4M (more for less for more), es decir, más por menos dinero para más personas. Una importante cantidad de innovación frugal está teniendo lugar en India, y entre las innovaciones más citadas está el Tata Nano, un coche fabricado por Tata Motors considerado el más económico del mundo.  El objetivo al lanzar este choche en 2009 era que una buena cantidad de hindúes se pasaran del motociclo al coche por poco más dinero. El bajo costo se conseguía reduciendo al mínimo las prestaciones, utilizando la menor cantidad de acero posible y la mano de obra india de bajo costo. El Tata Nano se convertía así, en un coche que le cambiaba la vida a mucha gente, especialmente en países en vías de desarrollo, aportando mayor comodidad y seguridad que un motociclo.

También en India ha surgido la idea de “negocio social” de mano del líder en innovación social Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz en 2006 y fundador del Grameen Bank. Una forma de ilustrar qué es un negocio social es con el ejemplo del emprendimiento Grameen-Danone. Yunus cuenta que propuso al CEO de Danone producir un yogurt que combatiera la malnutrición infantil, conteniendo 12 nutrientes básicos y que a su vez fuera extremadamente económico, a lo que Danone confirmó su interés. El principio del negocio social es que Danone podía recuperar su inversión, y hasta ahí llegaría su negocio. Los beneficios emanados del Yogurt Grameen-Danone servirían para reinvertir en mayor producción. Mejor veamos cómo lo explica Yunus en este breve video.

El ejemplo del Yogurt de Grameen-Danone demuestra que los emprendimientos sociales no pueden desvincularse de los beneficios económicos, o lo que es lo mismo, un elemento crucial de los proyectos de innovación social actuales es que sean sostenibles, de otro modo serían caridad, tal como también lo ejemplifica el caso de los microcréditos concedidos por el Grameen Bank. Todos estos ejemplos, revelan que en innovación social cada vez más las ideas deben funcionar como modelos de negocio, orientadas a los beneficios sociales.

Y éste ha sido parte del problema en que la innovación social demorase tanto en alcanzar la visibilidad que tiene hoy, el uso de herramientas económicas y financieras muy rudimentarias, así como el diseño de modelos de ejecución distantes de los modelos de negocio que ya se han puesto a prueba en el campo de la empresa. Pero las cosas han cambiado, y tanto, que la innovación social se está transformando un campo de experimentación para poner a prueba el éxito de modelos de negocio en tiempos de economía cambiante.

La interconexión entre empresa e innovación social se está haciendo cada días más intensa, y no solo como estrategia de RSC de empresas, sino en el intercambio de la aplicación de modelos exitosos. Recientemente, Michael Porter ha mencionado que las empresas deben volver a conectar el éxito de la empresa con el progreso social, y no como filantropía, sino como una forma de lograr el éxito económico. Esto quiere decir que las empresas que promuevan la innovación social no solo encontrarán las oportunidades para crear nuevos productos y servicios que beneficien a su cuenta de resultados, sino también a los consumidores y la comunidad.

En este nuevo escenario, los innovadores sociales potenciarán el poder para el cambio en los ciudadanos y consumidores. Esto tiene una implicancia política muy importante puesto que puede crear un contrapoder a los negocios globales de mera maximización de beneficio que solo atendían a los gobiernos (y no en todos los casos). Y ya estamos atendiendo no solo al poder ciudadano y de consumidores, sino del surgimiento en países de economías emergentes de innovaciones sociales de alto impacto, innovaciones entendidas como un proceso y una estrategia para fomentar el desarrollo humano a través de la solidaridad, la cooperación y la diversidad cultural.

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